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Qué proxies elegir

Las cuatro líneas no se diferencian en calidad, sino en el origen de la dirección y en lo que cuesta el gigabyte. Veamos dónde encaja cada una.

De dónde sale la dirección

Las direcciones de centro de datos pertenecen a salas de servidores. Son muchas, rápidas y baratas, pero el número de red las delata: un sitio al que le importe las reconoce al instante.

Las residenciales pertenecen a proveedores de internet doméstico y se asignan a abonados corrientes. Para el sitio es una persona en una ciudad, no un servidor. Las móviles van más lejos: tras una dirección del operador hay miles de abonados a la vez, y bloquearla entera sale caro.

Las premium residenciales son del mismo tipo con un pool más filtrado: menos direcciones con historial de abuso y más que nunca han sido señaladas.

Por qué el precio cambia tanto

La diferencia está en la compra, no en el margen. Un gigabyte residencial nos cuesta el doble que uno de centro de datos, el móvil el cuádruple y el premium residencial diez veces más. Aplicamos el mismo margen a las cuatro líneas, así que la lista de precios refleja justo esa diferencia.

De ahí la regla: usa la línea más barata que resuelva tu tarea. Pagar por móviles donde bastan los de centro de datos no aporta nada.

Elegir en un minuto

El sitio no comprueba de dónde viene la petición: centro de datos. Comprueba y responde con captcha: residenciales. Cuestiona incluso una dirección residencial: móviles. Necesitas la dirección más limpia posible y el precio es secundario: premium residenciales.

Probar sale más barato que adivinar: coge el volumen más pequeño de la línea que sospechas y lánzalo contra tus objetivos. El coste de equivocarse en un volumen grande no es comparable.

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